Conocer los Andes es disfrutar un libro, escuchar música de quenas, degustar un pique macho o un locro, emocionarse con una definición de Eduardo Galeano que nos haga chocar contra lo que estamos viendo, observar una pintura precolombina o una pieza de arte autóctono, abrigarse con un chulo, descubrir la cruz del sur en el límpido cielo andino y saber el significado de los vocablos quechuas, aymaras o cacanes que definen el paisaje.

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